Quando fiz o curso de História da Arte Contemporânea, com Pedro França, mil questionamentos e incertezas deliciosas se passaram pela minha cabeça. Primeiro de tudo, decidi fazer o curso para ir de encontro a uma curiosidade quase desgostosa que eu tinha pelo que não entendia. Eu já sei que esse impulso me leva a descobertas  que viram grandes aprendizados – assim como foi com Clarice Lispector, com quem me deparei seriamente aos 15 anos. Enfim, eu estava certa. A minha ideia não é e nunca foi ser uma entendida de artes. Mas, sim, achar alguma maneira de abrir meu campo de visão. E foi o que aconteceu.

Bom, de todos os artistas que me foram apresentados, meu queixo caiu e meu coração parou por um tempo, por Marina Abramovic. Claro, ela vai de encontro a todo um outro universo que já me fascina desde que nasci eu acho: verdade, paixão, crueza, limites, densidade.

Bom, divido aqui trechos de uma entrevista que acabei de ler com ela no El País:

¿No se arrepiente de nada? 

En absoluto. Es muy importante fracasar, porque si no fallas es que nunca experimentas. Si te repites a ti mismo porque lo exige el mercado, porque así te reconocen, estarás medio muerto el resto de tu vida. Primero tienes que sorprenderte a ti mismo y tomar el fallo como una enseñanza, una oportunidad para aprender.

La hemos visto en la primera fila de Givenchy. Supongo que ya no piensa que la moda es superficial.

En los 70, si vestías a la última, no eras un buen artista. Cuando cumplí 40 años, rompí con mi pareja. Perdí al hombre que amaba y a mi compañero de trabajo. Me sentía miserable. Con el primer dinero que gané me fui a París, me compré un traje de Yamamoto, fui a la peluquería, me subí a unos tacones, me pinté los labios y me vi guapa. Entonces me puse a prueba y pensé: hago mi trabajo, creo en él y amo la moda. ¿Por qué debería estar avergonzada?

¿Qué significa para usted ser artista?

Es aceptar una gran responsabilidad social y saber que hay mucho por hacer. Tenemos que crear el equilibrio en esta sociedad tan desconectada, donde la tecnología lo invade todo. Pensar que el artista tiene que estar en un estudio, borracho y drogado, sin que le importe el reconocimiento es una idea estúpida. Tiene que funcionar como un gatillo y conseguir que las personas miren dentro de sí mismas.

¿En qué cree?

En la religión no. Es una institución y no confío en las instituciones. Creo en la energía de las personas y en esa invisible que lo envuelve todo. Cuando el cuerpo muere, algo sigue existiendo; es un hecho científico que cuando fallecemos perdemos 21 gramos de «algo». Creo en ese «algo».

¿Y sabe dónde está su límite?

La cuestión es quién crea los límites y yo no tengo la respuesta. Si te dices: «No puedo hacerlo», no lo harás. Pero si te planteas: «Lo haré de cualquier forma», lo acabarás haciendo. Lo extraño es la experiencia con el dolor. Puedes sufrir, poner tu cuerpo al límite y pensar que o te mueves o te desmayas. Entonces decides no moverte y todo el dolor desaparece. Es increíble, pero no basta con que lo cuente, si no lo experimentas, no puedes entenderlo. Yo lo he conseguido, he visto que hay una luz al otro lado y me ha hecho feliz.

¿Cuál es la diferencia entre hacer una obra que se expone, una performance en la que solo la observan y una performance en la que el público interviene?

Hay una gran diferencia. En mis inicios yo creía que era pintora. Cuando empecé a experimentar con mi propio cuerpo descubrí que esa era mi herramienta. También entendí que no solo podía hacer las performances para mí misma, tenía que ser para un público porque completa la obra. Tengo que encontrar una forma para que la gente experimente mis performances cuando yo ya no esté presente. Estoy enseñando a los artistas jóvenes cómo rehacerlas. Pero no es suficiente. A la gente nunca la han instruido para ver performances. Por eso he creado el Método Abramović. En él expongo que nadie cambia observando experiencias de otras personas. Leer un libro o ver una película es bonito, pero no te cambia. Lo único que te transforma es la propia experiencia personal. Quiero poner al público en una situación en la que sean ellos quienes experimenten.

¿Y cómo piensa llevarlo a la práctica?

He comprado un viejo edificio de los años 30 en Hudson (Nueva York) y cuento con el arquitecto Rem Koolhaas para el proyecto. Pretendo que sea una ONG donde solo necesitaré el tiempo del público. Si tú me das tu tiempo, yo te doy tu experiencia. Será elCenter for the Preservation of Performance Art y habrá danza, teatro, vídeo,performance, etcétera. El público tendrá que ponerse una bata, dejar relojes y móviles en una caja y subirse en una silla de ruedas. Habrá un aparcamiento para dormir y será parte de la performance.

Em 2011, Marina começou a turnê de sua ópera The Life and Death of Marina Abramovic, que conta com canções originais de Antony Hegarty – do Antony & The Johnsons – e William Basinski. A ópera é o maior projeto realizado por ela desde a performance  The Artist is Present, que atraiu multidões ao MOMA, em 2010.

Podia vir para o Brasil…